CUENTOS DEL MES


          En esta página, Cuenteros de la Buena Pipa, les ofrece mes a mes, distintos cuentos, relatos y  leyendas, que ustedes podrán leer y disfrutar.

          La lectura de un cuento, nos introduce- en una historia que ronda  el realismo, el sueño, la fantasía, el misterio, la improvisación de un mundo,  el ver más allá de nuestros ojos,  porque al leer,  nuestro cuerpo –todo- , seamos adultos o niños,  es transitado por la historia, y de ella,  resurgimos nuevos, compartiendo el lenguaje común de la belleza.

           Los cuenteros al contar  historias nos refugiamos en ustedes, defendiendo la sabiduría de la ingenuidad, nos mostramos desnudos ante todos, simples… porque en la elección del cuento, les ofrecemos la posibilidad de un mundo y entonces la soledad desaparece, porque el silencio y la palabra ocupan igual sitio que la voz y ahí se aúna la magia entre narrador y oyente

          En esta página, podrán leer una diversidad de historias: de autor, anónimas, propias de cada cuentero que entrega y se entrega con confianza.

          Esperamos que en los cuentos seleccionados  cada mes, la lectura los haga transitar por esos caminos que queremos compartir.

Alicia. 
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REANUDAR EL HILO

por Maria Vittoria Calvi

En El cuento de nunca acabar, Carmen Martín Gaite plantea una visión de la infancia como progresivo desarrollo de la instancia narrativa, en la que se fundamentan las relaciones sociales que el niño va tejiendo en torno suyo. Ya desde la más tierna edad, el ser humano manifiesta la tendencia a contarse la vida a sí mismo como si fuera un cuento, y experimenta al mismo tiempo la acuciante necesidad de relacionar los cuentos propios con los ajenos. La ficción literaria surge de esta tensión narrativa y de la búsqueda de interlocutor, así como de la capacidad de escuchar "el murmullo de la vida cotidiana", de captar acentos y emociones en la mirada, en las palabras y en los gestos de los demás: escribir literatura, para Carmen Martín Gaite, no significaba crear mundos imaginarios y lejanos, sino habitar lo cotidiano, contándolo como si fuera algo excepcional. La dinámica comunicativa que impregna la existencia humana se manifiesta en la metáfora del hilo; sin perder su referencia concreta a las labores domésticas, la constelación semántica del hilo y el coser se revitaliza y se convierte en símbolo de la vida misma, de la relación entre el yo y el interlocutor, entre el presente y el pasado: "El hilo de la memoria, aquel con que cosemos las historias de ayer con las de hoy y las propias con las ajenas, se ovilla en el corazón"1.

 

   
El último fragmento recogido en "Río revuelto", la sección final de El cuento de nunca acabar, se cierra con unas palabras que hoy resultan sobrecogedoras: "Mientras dure la vida, sigamos con el cuento" (p. 377). El cuento de Carmen Martín Gaite se ha interrumpido: ya no podremos escuchar su voz contándonos nuevas historias, el hilo se ha roto para siempre; pero su misma voz, tan variada de acentos, persiste en la memoria y sigue resonando en su escritura, permitiéndonos reanudar el cuento. A las personas, solía decir Martín Gaite, se las recuerda por las palabras que han dicho más que por su aspecto físico; y el recuerdo de sus palabras, es lo único que hace perdurar su existencia.
Creo que en El cuento de nunca acabar se encierra la cifra de la propuesta narrativa de Carmen Martín Gaite, la originalidad de su poética y su visión de la vida como narración; de esta joya literaria se desprenden los múltiples hilos que enlazan obras aparentemente tan distantes como los relatos de ficción, los ensayos, las traducciones y los prólogos. Un estudio de conjunto de la copiosa producción de la escritora salmantina queda todavía por hacer; pero tengo la certeza de que El cuento de nunca acabar representa el inevitable punto de partida. Lo he pensado muchas veces a lo largo de este año, leyendo y releyendo sus escritos y mirando, de vez en cuando, el espléndido collage que preside mi despacho: páginas de libros, añicos de espejos, fragmentos de tejidos, hilos, botones, una aguja y unas manos cosiendo.
Pero no es mi propósito ahora profundizar en juicios críticos, sino sólo rendir un pequeño homenaje a la que para mí ha sido, además de una escritora admirada, una amiga entrañable, desde que por primera vez, en octubre de 1987, franqueé el umbral de Doctor Esquerdo 43, con la inmediata sensación de haber entrado en un recinto mágico, ajeno a las leyes del mundo real. Y sin embargo, ¡qué vivo y auténticamente real era el flujo de su voz, el tejido de su conversación!
Quisiera reanudar ahora, en particular, el hilo que unía a la autora con Italia, tal como he venido haciendo para Espéculo en los últimos años.
Cerraré esta breve nota recordando un pequeño evento que tuvo lugar el 27 y el 28 de abril de 2001 en la Universidad de Pisa, coordinado por la hispanista Blanca Periñán: un seminario-homenaje dedicado a Carmen ("Ricordando Carmen Martín Gaite") en el que participaron, además de quien escribe, Elide Pittarello, Valeria Scorpioni y Giovanna Fiordaliso, autora de una tesis doctoral titulada Carmen Martín Gaite e Montserrat Roig: frammenti di autobiografia in disordine3. El encuentro se celebró en la atmósfera acogedora de una biblioteca universitaria, donde no pude por menos que recordar la importancia que Carmen atribuía al espacio, a la orientación: el lugar físico como correlato del espacio mental, la búsqueda de un ambiente propicio para el desarrollo de la narración y el diálogo. En los fragmentos más directamente autobiográficos de su obra, Martín Gaite habla a menudo del ambiente que la rodea mientras escribe o reflexiona: las habitaciones de su casa, con su perspectiva de nubes a través de la ventana, o el Ateneo de Madrid, su segunda casa madrileña; la acertada elección de un espacio grato y recogido ofreció el marco ideal para rememorar a la autora desde Italia, para reanudar el hilo con sus cuentos inolvidables.
Carmen se ha ido de puntillas, un domingo de verano, hace justo un año; a todos nosotros, apasionados lectores de su obra, nos corresponde la encomienda de reanudar el hilo: mientras haya lectores, sigamos con el cuento.
Notas
1.      El cuento de nunca acabar, Barcelona, Destino 1985, p. 376.
2.      Cfr."La recepción italiana de Carmen Martín Gaite (II)", Espéculo: Especial La Página de Carmen Martín Gaite, 7/7/99.
3.      Universidad de Pisa, 26 de abril de 2001.


 

 

    

 

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